Levanta la mano si en tu empresa existe ese departamento que “hace las cosas a su manera” y parece operar como una república autónoma.

  • Sin coordinarse.

  • Con agenda propia.

  • En su propio universo paralelo.

Mientras el resto intenta —sin mucho éxito— alinearse.
En mi experiencia trabajando en distintas empresas, los silos organizacionales son el cáncer silencioso de cualquier compañía.
No aparecen en el organigrama, pero todos sabemos que están ahí.

Son esos feudos donde:

  • La información se maneja de forma compartimentada.

  • Cada área camina sola.

  • Se evitan conversaciones difíciles.

  • Los líderes prefieren no incomodar.

Y ahí es donde el problema escala.
Según McKinsey, existe una correlación de -0,44 entre una mentalidad y dinámica que favorecen el trabajo en silo y los resultados económicos de una empresa 🤑
En simple: más silos = peores resultados. No es opinión, es matemática.

Pero no sólo impacta los resultados del negocio, sino también:

  • Aumenta la fricción entre equipos.

  • Debilita las confianzas.

  • Deteriora el clima organizacional.

Entonces la pregunta es inevitable:

¿Qué rol estamos jugando desde HR frente a esto?

Necesitamos dejar de asumir un rol administrativo y pasar a ser orquestadores de sinergias.

Asumiendo un rol que:

  • Logre alinear incentivos con objetivos.

  • Articule áreas.

  • Prepare a los lideres para que puedan enfrentar conversaciones difíciles e incomodas.

  • Construya puentes donde hoy hay muros.

Porque la confianza:

no aparece sola — se diseña, se cuida y se sostiene.

Debemos ser agendes movilizadores incentivando y tensionando a los líderes y equipos, para que miren más allá de su propio feudo y entiendan el valor real de trabajar como sistema.

Y en tu empresa…

  • ¿Dónde están los silos hoy?
  • ¿Qué dinámica se está viendo más afectada?

El costo oculto de trabajar en silos

Cómo las dinámicas fragmentadas impactan el desempeño organizacional

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